Fisioterapia

Por definición, el fisioterapeuta es un profesional sanitario con formación universitaria y estudios terapéuticos. La fisioterapia tiene como objetivo facilitar el desarrollo, mantenimiento y recuperación de la máxima funcionalidad y movilidad de la persona. Es una disciplina de la salud que ofrece una alternativa terapéutica no farmacológica para diagnosticar, prevenir y tratar síntomas de múltiples dolencias, tanto agudas como crónicas, por medio de masajes terapéuticos, técnicas manuales y otros elementos que ayudan a paliar esas dolencias como el frío, calor, luz, agua, etc.


La punción seca es una técnica de Fisioterapia con gran evidencia científica, que consiste en el empleo de una aguja sobre los puntos gatillo o nódulos musculares (nudos de contracción muscular), con el objetivo de tratar el síndrome del dolor miofascial.

La fisioterapia pediátrica es la disciplina de la fisioterapia que se encarga del asesoramiento, tratamiento y cuidado de aquellos bebés, niños/as y adolescentes que presentan un retraso general en su desarrollo, desórdenes en el movimiento (tanto congénitos como adquiridos) o que tienen riesgo de padecerlos.

Lleva a cabo la valoración global del niño/a y de su entorno y establece los objetivos a conseguir con el tratamiento o intervención conjuntamente con la familia y el niño/a. Es conveniente que los objetivos se marquen a corto plazo para revisarlos periódicamente.

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Su función es sostener los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina; y recto) en la posición adecuada porque de ello depende su normal funcionamiento.

El embarazo y el parto vaginal pueden debilitar o distender algunas estructuras que sirven de soporte a la pelvis. A medida que se envejece, las estructuras que sostienen la pelvis pueden debilitarse, lo que aumenta la probabilidad de presentar trastornos en el suelo pélvico. La acumulación de líquido en el abdomen, trastornos de los nervios que inervan el suelo pélvico, tumores y enfermedades del tejido conjuntivo o defectos congénitos, son otros factores que pueden desencadenar estos trastornos.

Un tratamiento adecuado ayuda a paliar estos problemas y refuerza la seguridad y la autoestima